Fujimori on Trial :: Fujimori procesado

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Testigo en fuga

martes, 01 de julio de 2008

Javier Torres Seoane

Asociación SER

Montesinos se declaró el día lunes como leal y subordinado a Alberto Fujimori. Comenzó anunciando que desestimaría las acusaciones por graves violaciones a los derechos humanos que se le hacen a Fujimori pero terminó guardando silencio. Primero, se escudó en el supuesto secreto que debe guardar por su condición de agente de inteligencia “inactivo”, luego apeló al derecho al silencio que tiene por su condición de procesado por los mismos casos.

Sin embargo, durante las cuatro horas que duró la sesión, Montesinos mencionó algunas cosas más que interesantes, como por ejemplo que nunca se desvinculó del Servicio de Inteligencia y que su baja en el Ejército Peruano fue ficticia. Asimismo afirmó que es posible cometer delitos por razones de Estado.

Además de ello, Montesinos lució altanero y desafiante ante el Tribunal, aprovechando el pobre desempeño del Fiscal José Peláez, quien ni siquiera supo defender a su Adjunto, Avelino Guillén, frente a la acusación de haber acordado el archivo del caso de interceptación telefónica ocurrido en las lejanas vísperas del golpe de Estado de 1992.

Elegantemente vestido, Montesinos quiso hacer una demostración de su poder de palabra y de actuación. Aquel que, durante una década vivió en la trastienda del poder y que hace siete años vive en la prisión que mandó a construir para los cabecillas del terrorismo, aprovechó la que quizás haya sido su última oportunidad para decirle al país esa verdad llena de mentiras que construyó al lado de su socio mientras dirigían  el que fuera el gobierno más corrupto de nuestra historia. Por eso, lo más importante de su presencia en el juicio ha sido mostrar que siguen siendo tan cómplices ahora como cuando planificaron la creación del destacamento Colina y todos los demás delitos que cometieron de manera conjunta durante los noventa. 

Montesinos sueña con el indulto que sólo Fujimori puede darle, Fujimori con la absolución que confía en lograr… esperemos que esa justicia de la que ambos se siguen sintiendo amos y señores se encargue de despertarlos, condenándolos a cumplir las penas que los dos merecen.