Fujimori on Trial :: Fujimori procesado

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Un juicio informacional, caso Fujimori

Catalina Salazar Herrera[1]

He podido ver y a veces quedar atrapada aun sin el tiempo que quisiera, por el juicio televisado de Fujimori,  hasta provocarme en este mi tiempo de individualidades,  la necesidad  del intercambio y la reflexión colectiva, el compromiso activo por traducir las ideas y pensamientos en palabras, posiciones y acciones como siento que hace mucho dejé de hacerlo, no se si por agotamiento o por la necesidad de creer en el sistema que ayudamos a reconstruir luego del 2000.

Cuando tengo la oportunidad de observar las secuencias cortas del juicio que se reeditan en los noticieros,  me digo, cuan escasa quedó nuestra imaginación para aproximarnos a la monstruosidad y complejidad de la corrupción, impunidad, autoritarismo, manipulación, etc. del gobierno de los noventas, y cuan osada aparece con su develamiento, nuestra  ignorancia puesto que algunas/os habíamos tomado las calles y publicitábamos nuestra percepción dramatizando denuncias que sentíamos nos tocaban,  rompiendo la valla donde nos habíamos refugiado y permitido  enclaustrarnos huyendole al   terror o ser confundidos/as con él en aquel  tiempo de sospechas.

Reconozco que gracia a nuestro minimalismo de males y amenazas, fue posible sustraer a Leonor La Rosa de su destino de muerte[2], aun con recelos entre su hacer y el nuestro, fuimos movilizadas por su condición de mujer.  Nos pusimos activamente a la reelección[3] saliendo a las calles creyendo que podríamos detener con el día a día lo que se maquinaba en la penumbra y oscuridad, y cuya pérdida de batalla lejos de frustrarnos nos  animó en  nuestra indignación hasta  transformarnos en según  Rocío Silva Santiesteban[4],  en Antígonas  que tomamos las calles, incluyendo lo lúdico y simbólico en la política con clave subversiva propia de mujeres, en términos de Gina Vargas[5]. Hasta cuando se recuperó la voz y energía juvenil en contra de la defenestración del Tribunal Constitucional[6], la marcha de las mujeres en los cuatro suyos[7].

El juicio televisado de Fujimori,  a momentos  me genera un hartazgo, similar a  la información virtual,  desbordante  e indigerible por su vastedad. Aun cuando reconozca sus aportes, la simultaneidad y acercamiento;  la densidad evita  el tratamiento reflexivo analítico. Asumo por tanto, en casos como el mencionado, la necesidad de espacio propio y tiempo para transformar la información en insumo asimilado y procesado, pueda que ello sea un requerimiento aislado y personal y además exigente, pues generalmente suelo reaccionar según las exigencias de las circunstancias y funciono por mil  ante contingencias,  al mismo tiempo que requiero de cierto proceso para asimilar, reflexionar, proponer y otorgar signo a mi pensamiento ante demasías como el oprobio.

El caso Fujimori,  me coloca en  la contradicción de percibir la amenaza que exige    reacciones de contingencia[8],  así como la  necesidad de un proceso para asimilar y comprender, por ende actuar. Avanzando en esta línea, creo que es ello proviene del carácter de su doble mandato simbólico a nuestra condición   ciudadana  y ser política. Es decir, exigente por   sus implicancias y reto político, como  por sus secuelas en las futuras relaciones de peruanos y peruanas,  así como del futuro social del país.

Los hechos y el ejercicio de poder como sometimiento,   nos toca individual y colectivamente; racional y subjetivamente. A momentos casi viceralmente en  nuestra propia percepción  y percepción del otro. Sin embargo, es posible sustraernos a la tentación del sometimiento y la tragedia, si consideramos la dimensión del poder como creatividad y crecimiento humano, y asumimos nuestra opción y compromiso con  la decencia,  la dignidad, ética,  responsabilidad, justicia, autoridad, etc.  El juicio a Fujimori, puede ser una oportunidad para recuperar la fe en el sistema y en los operadores de justicia, en los actores, y en la sabiduría de la sociedad civil que opte  por afirmar las bases fundantes de la convivencia.

El recurso de  la sanción simbólica y real a acciones que niegan la confiabilidad, buena vida,  respeto por la vida, los derechos humanos y la democracia,  pueda  que  sea una oportunidad para apropiarnos y procesar la información viendo  mas allá del show mediático, afirmarnos en nuestra identidad como peruanos/as con dignidad y capacidad de medidas correctivas y el precedente para un nunca mas.

Sin duda Fujimori no  es el primer  mandatario  sujeto de enjuiciamiento, ni será el suyo el último gobierno corrupto y corruptor,  pero si el primero que tiene a su favor/contra la era de la tecnología y las capacidades de los medios de comunicación,  en términos de McLuhan, mostrando como su presencia y ante todo su utilización produce efectos en nuestra forma de relación y hasta  en el modo de concebir el mundo. Y en términos de Sinesio López,  una tensión y vasos comunicantes entre la racionalidad instrumental y la racionalidad comunicativa.

Quiero confiar en  que es posible transformar los hechos en oportunidad para   avanzar hacia  la sociedad informacional  que en la propuesta de Castel supone   además de la generación de información social (que siempre ha existido), la posibilidad de su procesamiento  y retransmisión, quien nos   dice, si esta no es la oportunidad de salvar los accidentes y lo accidentado de nuestro país haciendo que  la información se convierten en las fuentes fundamentales de formación proveyéndole de virtuosidad a su   productividad y poder, gracias a   nuevas condiciones tecnológicas  de nuestro tiempo[9], que no podemos negar menos relativizar su existencia.

La posibilidad que se ofrece para  dar contenido y sentido a lo  que hoy,  se mueve cual péndulo sobre nosotros/as “la noticia” podría hacer que su incidencia sea a favor de refundar la confianza en los mecanismos sociales.

Por tanto, creo  que todo esfuerzo por registrar, debatir, sistematizar y publicitar  es una tarea necesaria e importante,  siendo bienvenido, cuanto más se ajuste a la reproducción de la información, cuanto mas respeto y pluralidad pueda ejercer, para aprehender de los errores, para arrepentirse/exorcizar, para construir  memoria histórica y afirmativas de justicia y vigencia real de respeto y promoción de derechos humanos. A ver si al fin construimos íconos afirmativos de luz y justicia, para empezar. Y no olvidemos que de nuestra alerta dependerá tomar conciencia de las implicancias del desenlace pues si   Fujimori es declarado inocente, la reproducción de su práctica se incrementará al infinito, en tanto quedará explicitado nuestras dificultades como país para hacer que cada uno de nosotros/as asuma con responsabilidad los costos de sus acciones. Si es sentenciado por culpable, crea las condiciones para la  desestimulación de prácticas  similares por los futuros gobernantes y políticos/as y la finitud de sistemas aun vigentes en nuestra América y el mundo.

 

Lima, Viernes, 01 de febrero de 2008

 


 

[1] Investigadora y Consultora en Proyectos de Desarrollo y Políticas con perspectiva de Género.

[2] Ver una cronología de eventos  asociados en Salazar (2001) Actuación Política de las Mujeres Peruanas en el Siglo XX, un documento de Olea en http://www.unb.br/ih/his/gefem/labrys11/peru/olea.htm#_ednref45

[3] Isis, 1998, http://www.isis.cl/publicaciones/miraesp2.htm

[4] La República 27 junio 2000

[5] Vargas, 2000, http://www.cotidianomujer.org.uy/2000/33-p12.htm),

[6] www.cajpe.org.pe/cronolog/junpe2.htm

[7] http://www.cimac.org.mx/noticias/00jul/00072012.html

[8] La acción dentro de una situación de contingencia, adquiere sentido en el momento clímax,  luego de él sólo queda su reflejo.

[9] Castell (2000), La Era de la Información, Vol. I La sociedad  en Red, Madrid Alianza Editorial