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-CONTEXTO- La salud de Fujimori: ¿Un problema crónica?

September 19th, 2008 · 3 Comments

Desde el inicio de su proceso penal por violaciones contra los derechos humanos el 10 de diciembre de 2007, el ex presidente peruano Alberto Fujimori supuestamente ha sufrido de hipertensión (por lo cual se tuvo que suspender la primera sesión), inflamación de las piernas y pies, cansancio, un cuadro gastroenterológico que podría causar diarrea, una lesión benigna bajo su lengua que fue extirpada quirúrgicamente y un tumor en el páncreas, entre otros malestares.

Aún ahora las quejas siguen. El periódico fujimorista La Razón declaró en su carátula el 10 de septiembre, “¡Úlceras y hemorragia amenazan a Fujimori!” El artículo sigue diciendo que el doctor personal de Fujimori, el congresista Alejandro Aguinaga, explica que “la gastritis erosiva que padece es una consecuencia directa del régimen carcelario al que está supeditado y las agotadoras sesiones judiciales, porque los encierros no sólo debilitan sino que pueden llegar a romper el equilibrio emocional y alterar el nivel inmunológico de una persona.”

Sin embargo, las sesiones actualmente duran seis horas, no ocho como dice el artículo, y cuentan con recesos cada dos horas, lo cual fue una precaución tomada específicamente para respetar la frágil salud de Fujimori. Además últimamente, más de la mitad de sesiones, han durado menos de cuatro años, debido a que no se presentaban los testigos o que los abogados pedían la suspensión de la sesión. Su régimen carcelario le permite acceso diario al patio, visitas de cualquier persona que él apruebe (inclusive adivinas y grupos internacionales de música), amplio espacio, una televisión, libros y cosas para leer, entre otros beneficios. Frente a estas verdades, parecería que la prensa fujimorista está exagerando los problemas de salud de Fujimori.

En mayo pasado, la carátula de La Razón aseveró “¡Fujimori tiene cáncer!” aunque el ex presidente no había recibido en ningún momento este diagnóstico. Además, como fujimoriontrial.org ya ha reportado el 23 de mayo, su hijo Kenji Fujimori manifestó a la prensa que quiere que “los responsables de este trato cruel” de su padre supieran que actualmente sufre de “hipertensión arterial alta, bronquitis, lumbago agudo (dolor de la espalda), hinchazón de sus piernas, desórdenes digestivos y nuevos síntomas preocupantes.”

Pero esta no es la primera vez que la salud de Fujimori ha interferido con sus obligaciones.

Antes de ser elegido como presidente, Alberto Fujimori sufrió una publicitada intoxicación de bacalao, la cual coincidió con el mismo día que tenía que presentar su plan de gobierno al país durante su campaña electoral. Hasta la fecha, todavía sigue la interrogante de si la intoxicación fue verdadera o simplemente una excusa para no presentar un plan de gobierno que no habría preparado a tiempo.

Sin embargo, lo que siempre fue público, fue que Fujimori durante sus diez años de gobierno, constantemente acudió a médicos tradicionales llamados chamanes” o “curanderos” para tratarse supuestas enfermedades; al respecto eran conocidos sus repetidos viajes al norte del Perú, al lugar conocido como las Huaringas para realizarse tratamientos tradicionales. En esa época también, se filtró a la prensa la invitación que le hizo a un “curandero” brasilero Joao Texeira, con el objeto de tratarse supuestos males o de atraer a la “buena suerte”.

El 10 de noviembre 2000 –justo después de que el hombre de confianza de Fujimori, Vladimiro Montesinos, fue detenido por innumerables casos de corrupción– CNN reportó que “en el Perú, fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores dijeron que se  habían enterados de que la salud de Fujimori se había deteriorado desde que llegó al Japón el viernes, por lo que iba a ser un viaje de una sola noche para buscar préstamos para el Perú al Banco de Cooperación Internacional de Japón”. De ahí, poniendo como argumento su supuesto mal estado de salud, Alberto Fujimori renunció como Presidente del Perú el 19 de noviembre y fue declarado un ciudadano japonés el siguiente mes. Residió en el país asiático por cinco años, inmune a los intentos del gobierno peruano para extraditarlo.

Comentando en el estilo de vida de Fujimori un año después, el New York Times manifestó: “Las personas cercanas al ex presidente dicen que pasa los días mayormente solo en un departamento de lujo acá [en Japón] escribiendo sus memorias y aprendiendo a adaptarse a la vida de un ciudadano normal”. No se hacía mención alguna a supuestos  problemas de salud.

Asimismo, durante la estadía de Fujimori en Chile, mientras esperaba una posible extradición después de haber sido detenido en rumbo al Perú, los medios chilenos constantemente confirmaban la buena salud del ex presidente. Al visitar a su padre el 12 de noviembre de 2005, Hiro Fujimori le contó al periódico santiaguino El Mercurio, “Mi papá está muy bien de salud, tiene chequeo médico todos los días, está comiendo muy bien, no tenemos ninguna queja contra el gobierno chileno”. Según el abogado defensor de Fujimori, Gabriel Zaliasnik, el 19 de mayo de 2006, su salud “estaba muy bien, contento y satisfecho y a la espera de reencontrarse con sus hijos”.

Entonces ¿qué habrá pasado para causar que la buena salud de Fujimori en Chile se deteriore tan rápido al llegar a Perú? ¿Es que los medios pro-Fujimori han exagerado las complicaciones de salud o es que su régimen y asistencia al proceso penal ha provocado enfermedades como leucoplaquia, tumores pancreáticos, úlceras o hemorragias?

El 29 de junio de 2008, Juan Paredes Castro, analista local y editor del periódico El Comercio, notó que “La capacidad propia de Fujimori para manipular la verdad, urdir situaciones sorprendentes y engatusar a propios y extraños, que en algún largo momento fue tomada, a la chacota, como una virtud criolla y cazurra, de pronto emerge con características más sospechosas.”

Otros analistas locales, como director de Perú21 Augusto Álvarez Rodrich, creen que Fujimori buscar evadir su proceso penal a través de problemas de salud: “Como se sabe, existe un plazo máximo de doce días útiles para la continuidad de las audiencias. Si ello ocurriera, es decir, si se rompiera ese plazo, el juicio tendría que volver a fojas cero y comenzar, otra vez, desde el primer día.”

Así que los peruanos están mirando atentamente mientras el proceso legal de Fujimori se acerca a su conclusión, preguntándose si problemas de salud podrían amenazar el procedimiento judicial. Mientras siguen las quejas de una frágil salud y tratamiento severo, también sigue el debate sobre cuál es el motivo real detrás de ellas.

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3 responses so far ↓

  • 1 Gundo // Sep 20, 2008 at 12:08 am

    “¿Es que los medios pro-Fujimori han exagerado las complicaciones de salud o es que su régimen y asistencia al proceso penal ha provocado enfermedades como leucoplaquia, tumores pancreáticos, úlceras o hemorragias?”

    Escribo para especificar que en este momento no es cierto que existen “medios pro-fujimori”. Solamente hay un diario ahora que escribe a favor de Fujimori, ese diario es el diario La Razon. Aparte de ese diario, todos los demas o no escriben ninguna noticia sobre su juicio o escriben en contra de Fujimori.

    En el caso de la tv, todos los canales editorializan y narran sus noticias en forma contraria a Fujimori. Todos ellos “ya han condenado a Fujimori”.

    En el caso de los dos editorialistas citados, tanto el del diario El Comercio como el del diario Peru21, son notoriamente contrarios a Fujimori. El del diario Peru21 no se quedaria tranquilo si es que Fujimori es absuelto.

    Hago este comentario a fin de aclarar que el Peru no existen “medios a favor de Fujimori”. Solo uno esta defendiendolo y escribiendo comentarios a su favor.

    Lo que si es cierto es lo contrario… son muchos los medios antifujimoristas y los dos comentaristas citados como analistas son los mejores representantes de dichos medios.

    Estos dos escritores no son analistas en si, sino jueces que ya han sentenciado a Fujimori antes que los jueces oficiales y lo que ellos escriben es la mejor muestra de todo su antifujimorismo.

  • 2 Margarita Recavarren // Sep 20, 2008 at 3:57 pm

    Estoy de acuerdo con la hipótesis de que se está magnificando los males en la salud de Fujimori para aprovechar de que se dicte una sentencia más benigna y para que se mejoren las condiciones de la prisión. Tambiérn esuna forma de manipulación sicológica a la opinión pública peruana siempre muy proclive a defender a lo que se considera “víctimas” de abusos.
    Creo que esta “compasión con el vencido” es una forma de proyectar lo que uno va sintiendo en la propia vida: Cada peruano en algún momento de su vida se siente víctima de un abuso provocado por la estructura, por el abuso de autoridad o por otras circunstancias y le gustaría que otros lo compadezcan y se solidaricen con él.
    Hay que tener cuidado de no caer en el juego de “disculpar” al reo y de tratar de defenderlo a pesar de todo el daño cruel que ha causado a miles de peruanos con su polñítica violadora de lo derechos de los demás.

  • 3 Fidel // Sep 21, 2008 at 8:46 am

    Es obvio que Fujimorio tiene que apelar a todos los recursos jurídicos y no jurídicos para tratar de ponerse a salvo de una inminente sentencia condenatoria. Sin embargo, considero que interrumpir el proceso no le conviene, puesto que su situación jurídica seguiría incierta por más tiempo. Estimo que el juega más bien a ser sentenciado y apurar la revisión de su sentencia por la instancia inmediata superior donde, sin duda alguna, buscará le acomoden los magistrados que más le conviene. Tiene, indudablemente, que apurar su juicio, porque retrasándolo correría el peligro que concluya el régimen político actual y quién sabe si en el siguiente ya no tendrá el mismo peso parlamentario que ahora y, sobre todo, un Poder Ejecutivo complaciente y una recua de parlamentarios logreros que no les interesa la dignidad del país y los derechos humanos.
    Fujimori, en todo caso, está en el banquillo por NECIO. Estuvo prófugo en el Japón y creyó estúpidamente que de Chile llegaría en hombros de la multitud, directo a Palacio de Gobierno, a continuar el saqueo y aplacar sus ansias infinitas de poder.

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